“Autosabotaje: 4 COMPORTAMIENTOS QUE NOS DETIENEN a los Mexicanos (y al resto de los Latinos), y que NOS IMPIDEN EL EXITO”.

Muchas personas me preguntan continuamente en mis conferencias: “¿Cómo evito el autosabotaje?”. Hoy quiero compartirte cuatro comportamientos que considero que nos están deteniendo más de lo que pensamos y que por lo mismo es muy valioso ponerles atención.

Graba esta frase en tu mente…

SIEMPRE van a existir razones para no hacer las cosas.
Anthony Robbins dice que “lo que está mal siempre está disponible, pero también lo que está bien”. Se refiere a que siempre van a existir razones para sentirse bien y razones para sentirse mal, razones para seguir y razones para detenerte, razones para hacer las cosas y razones para no hacerlas. ¿Cuáles ganan? Aquellas en las que te enfoques.

Pregúntate ¿qué te detiene para lograr tus sueños más ambiciosos?

La respuesta siempre es una razón que parece válida. Siempre va a existir alguna. Y tus acciones y tus resultados dependen de lo que tú decidas.

Tenemos grabados en la mente algunos conceptos y comportamientos que no nos dejan avanzar, porque nos dan resultados a corto plazo y fastidian nuestros resultados a largo plazo. En un taller que impartí en vivo recientemente le mencioné a los asistentes las cuatro cosas que yo pienso que detienen a los mexicanos (y probablemente a todos los demás latinos también porque creo que es cuestión de nuestra cultura).

4 cosas que detienen a los mexicanos (y a los latinos también) y que considero como autosabotaje:

1. Tener motivos para fallar

Si, leíste bien. Cuando racionalizamos buscamos explicar por qué las cosas no funcionaron, un motivo que justifique porqué las cosas no están como deben de estar.
“Lo que pasa es que no tengo tiempo”
“Lo que pasa es que no pude hacerlo”
“Es que no me dijeron”
“Pues yo no sabía”
“Eso no me toca hacerlo a mi”
“Lo que pasa es que había mucho tráfico”
“Es que me entretuvieron”
“Déjame explicarte, eso no es mi culpa”

Para todo tenemos una “razón”. O llámala justificación, explicación, pretexto o ponle cualquier otro nombre. El caso es que siempre tenemos una explicación del por qué las cosas no funcionaron o no van a funcionar en lugar de tener resultados.

¿Tienes en tu vida resultados o tienes explicaciones?

Mi recomendación es que actúes como si las frases “Lo que pasa es, es que, pero, y déjame explicarte” estuvieran prohibidas y te fuera a caer un rayo si las dijeras, porque entonces te vas a poner creativo para generar soluciones y hacer que las cosas pasen. La usamos porque toma menos tiempo y energía encontrar una frase que lo explique todo, que tomar acciones y crear una solución.

Aquí van algunos miembros de la familia de los motivados para fallar…
a) “Lo que pasa es que…” o “Es que..”
A veces cuando escucho esta frase de alguien a quien le compré un producto o servicio lo interrumpo y le digo “Espera un momento, si estás a punto de decirme porqué algo no funcionó, me vas a dar una justificación y no una solución. Y yo quiero una solución”. A muchos no les gusta, pero me da muchos resultados positivos porque saben que sólo voy a aceptar una solución.
b) “Déjame explicarte…”
Cuando se usa para explicar por qué las cosas no funcionan en lugar de usarla para que alguien entienda algo.
c) “Pero…”
También hay excepciones para ésta, PERO la mayoría de la gente la usa de formas que no les ayudan, mi recomendación sería que primero la dejes de usar completamente y después la puedes volver a incluir en tu vocabulario. Como alternativas puedes usar “y” o “al mismo tiempo”, que he encontrado que cubren prácticamente todos los casos en los que utilizamos el “pero” de forma inconveniente (que conste que dije “inconveniente” y no “incorrecta”.)

2. Posponer las cosas

Esto mejor lo explico después…



¡No era broma!

3. Puntualidad

Una gran parte del tiempo cuando no estoy dando un curso estoy tomando uno. Hace unos meses en un curso escuché al instructor decir…

“Lo que haces en pequeño LO HACES EN GRANDE”.

En mi experiencia es muy cierto. Al ver lo que haces cada día, en tus acciones comunes puedes encontrar por qué las cosas te funcionan o no te funcionan. También leí recientemente que la confianza en ti mismo depende de tu auto-imagen, y ésta depende directamente de la reputación que tienes contigo mismo. Sí, es un concepto curioso, y muy interesante. Quiere decir que yo me enseño cosas de mí mismo todo el tiempo.

Hay mucha gente que dice que la puntualidad es cuestión de respeto al tiempo de los demás, formalidad, etc. Todo eso es válido. Al mismo tiempo (para no usar “pero”) yo creo que hay un par de razones más importantes para ser puntual y a continuación te las comparto.

a) Congruencia y confiabilidad
Si dices que vas a llegar a las 5 (o lo piensas) y no lo haces, estás aprendiendo que cuando dices algo no lo vas a cumplir. ¿Qué va a pasar la próxima vez que te digas “voy a tener éxito en éste proyecto”? Una voz te va a contestar “Naaaaa, nunca lo haces”.
¿Y qué tal cuando te dices cosas como… “voy a aprender inglés, voy a iniciar mi negocio, voy a hacer ejercicio, me voy a despertar temprano, voy a arreglar X o Y”?
b) Estrategia
Alguien una vez me preguntó cómo dejar de posponer las cosas y mi respuesta fue muy sencilla: “Ve y hazlas”. Porque cada vez que repites un comportamiento tus neuronas y tu cuerpo se vuelven más hábiles en hacerlo. Si pospones, cada vez que lo haces te vuelves más hábil para hacerlo. Si llegas tarde, te vuelves más hábil para repetirlo. Si gritas, te pones nervioso, ansioso, te preocupas… ¿adivina qué pasa? Te entrenas para hacerlo mejor. Empieza hoy a romper tus propias estrategias de autosabotaje, y te recomiendo que busques ser más puntual. (Nota: si tienes alguna razón para no ser puntual hoy, vuelve a leer el punto 1).
c) Lo haces EN GRANDE
Estás llegando tarde a todo en tu vida… a las oportunidades, a los buenos negocios o empleos, a las personas adecuadas, a los lugares adecuados. Todo en tu vida va a ocurrir tarde cuando podría suceder antes. Lo malo dura más y lo bueno tarda más en llegar porque tu estrategia inconsciente es… llegar tarde.

Llegar temprano también puede ser un problema para quien te espera, pero es mucho más fácil de solucionar. Puedes esperar leyendo, escribiendo, trabajando o aprovechar el tiempo en alguna otra forma. Siempre que hay posibilidad de que tenga que esperar (en una fila, una cita, un trámite, etc.) llevo una pluma, un cuaderno y un libro para aprovechar mi tiempo.

2. Posponer las cosas

Mmm, no, mejor después.

4. Contribuir al desorden

Continuamente la gente hace cosas que no nos dejan salir adelante. Nos estorbamos unos a otros y pisoteamos los intereses de otros. Tenemos frases como “Si alguien va a llorar, que lloren en casa de otro” para justificar hacer cosas que afectan a otros con tal de no afectar nuestros propios intereses. No estoy diciendo que no protejas tus intereses, pero hacer preguntas como “¿De qué forma lo puedo hacer sin afectar a otros?” pueden llevarnos a ser creativos y encontrar formas de que las cosas sucedan sin pisotear los intereses de otros.

Siempre que vayas a hacer algo pregúntate “¿Qué pasaría si todos hiciéramos lo mismo al mismo tiempo?

La imagen que acompaña a éste artículo la tomé en un supermercado “de lujo”. Así es, aún la gente que se dice “culta, educada y de buen nivel socioeconómico” hace cosas como pegar chicles bajo la mesa o la silla, tira basura, ceniza y colillas de cigarro en la calle cuando no la ven (y a veces aunque la vean), se estaciona en doble fila, se pasa el semáforo cuando sabe que se va a quedar estorbando a media calle, o como está en la imagen y lo que resume todo lo anterior: Creas un problema y se lo dejas a alguien más para que lo resuelva. ¿Qué pasaría si todos hiciéramos lo mismo al mismo tiempo? ¿Te imaginas el desorden y el caos que generaríamos?
Por cierto, si estás pensando “es que todo el mundo lo hace” te puedo dar dos ideas: (1) Sería bueno que leyeras de nuevo el punto 1 sobre los motivos para fallar y (2) ¿qué tipo de reputación estás adquiriendo contigo mismo?

Es por eso que Steve Siebold ha estudiado por más de 25 años a la gente más exitosa, la que el llama “La clase mundial” y dice que ellos SIEMPRE SON GRANDES y no sólo cuando los ven. Ellos se comportan con clase mundial todo el tiempo porque están construyendo una reputación consigo mismos. No es cuestión de si te ven o no, es cuestión de quién te estás enseñando que eres. ¿Eres alguien que contribuye al caos o a que todo esté mejor?

Por cierto, es irrelevante si te ven o no. Las personas de Clase Mundial siempre se dan cuenta de quien eres porque saben que lo que haces en pequeño lo haces en grande. Te observan en tus pequeñas acciones y saben si eres o no alguien confiable en los grandes negocios, los grandes puestos, las grandes oportunidades.

2. Posponer las cosas

¿El 2 después del 4?
¿Te das cuenta?
Posponer no solo implica retrasar las cosas, sino que también altera el orden de las cosas, desbarata la estructura que la gente está esperando y crea muchos otros impactos negativos en tu vida, empezando por que te vuelves más hábil en hacerlo, como expliqué en el punto 3 al hablar de estrategias.

Somos muy convenencieros… posponemos el plan de negocio para un nuevo emprendimiento, pero no posponemos el cine o la tele; posponemos la ensalada y la comida saludable pero no el pastel de chocolate; posponemos el ejercicio pero no el descanso. ¿Alguna vez has pospuesto el posponer? (o en otras palabras dejar para después la idea de dejar para después). A veces creo que no es cuestión de dejar de posponer, sino de posponer las cosas adecuadas.

Un amigo me dijo una vez “Si lo puedes hacer en éste momento hazlo”. Tiene razón. Es mucho más cómodo posponer pero la cantidad de energía mental que le dedicas a largo plazo es enorme comparada con hacerlo en éste momento. No puedes olvidarte de ello porque sabes que si lo haces no va a ocurrir y entonces te estás acordando continuamente de hacerlo. O de plano te olvidas de ello y ahora si es garantía que no va a ocurrir.

Jim Rohn decía que es muy fácil tener un gran éxito en la vida. Cuando la gente le preguntaba “Y entonces Jim ¿porqué la mayoría de la gente no tiene éxito?”, el respondía: “Porque es más fácil no hacer nada”.

Es cuestión de Inteligencia Emocional. Hacerlo cuando quieres hacerlo es muy fácil, todo el mundo puede hacer eso. Pero hacer lo que sabes que tienes que hacer para que algo suceda a pesar de que no quieres hacerlo en ese momento… eso implica ser congruente con tus decisiones, construir una gran reputación contigo mismo, y respetarla. Y de paso estás volviéndote más hábil (practicando estrategias) para lo que te hace avanzar y no para lo que te detiene.

Bueno, por lo menos de algo sirvió posponer el punto 2. Pude hablar de estrategias, reputación y congruencia para poder escribir ese último párrafo 😀
(y esa fue una justificación, ¿lo notaste?)

Todo esto lo podría resumir con una frase que me gusta mucho decir:
“DEJA DE NEGOCIAR CONTIGO EL FRACASO”.

Conviértete en la persona que llega a tiempo, haz que las cosas sucedan, conviértete en el que no tiene explicaciones sino resultados, y contribuye continuamente a que el mundo sea un mejor lugar porque pasaste por ahí.

Recuerda: No se trata tanto de lo que sucede en tu vida, sino de qué haces con lo que sucede en tu vida.

Vive con intensidad porque ¡LA VIDA ES GENIAL!

 

Tu compañero de éxitos,

Agustín Bravo

 

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